Parejas perdurables (continuación 50 )
Me extrañó al regresar de la Urbanización en día laboral a media tarde, ver a tres "gachís", llamativas jóvenes, solicitando autostop. No era mi intención parar, pero el titubeo, alegró a las niñas que me vitoreaban.Curioso, paré y les pregunté a que obedecía el teatro que armaban.
- Por favor, debemos estar antes de dos horas a Barcelona, que nos contratan de Gogó. Si no llegamos a tiempo, perderemos la oportunidad.
-¡ Ah!. Pues.....¿Donde quieren que les deje?.
No me atreví a tutearlas, ni tampoco hacerles un desplante. Se sentaron las tres en los asientos traseros, montando una algarabía con una serie de grititos que debían formar parte de su original actuación preconcebida.
Para mí ajeno a este mundo que surgía de la farándula, era una novedad. Claro, ahora viene a ser un oficio más. ¡ Como cambia todo!.
Por mostrar gratitud, me soltaron el rollo de su vida. Yo, alucinando. Aquellas chiquillas, de no más de diecinueve años, parecía que disponían de experiencia mundanal muy superior a la mía casi doblándoles la edad.
Para no dar demasiadas pistas sobre mí, puse la radio, buscando música. Una de las emisoras, estaba haciendo publicidad de "Los Ángeles de San Rafael".
Iba a cambiar de emisora, cuando con voz grave, el locutor daba una noticia, fuera de programa por el drama ocurrido.
http://www.abc.es/20090615/nacional-sucesos/cuarenta-anos-tragedia-angeles-200906151341.html
Era una Urbanización de las enésimas habidas por el suelo Hispano. Llevaba unos meses anunciándose y prometiendo una inauguración Oficial sonada, al finalizar las obras de su Restaurante.
Por lo visto, era hoy. Segovia, pillaba muy lejos de las Urbanizaciones de Cataluña, por lo que para mí carecía de interés, esta nueva urbanización de Ángeles, así como para los posibles clientes de la mía.
Iba de todos modos a buscar música cuando las niñas se interesaron por lo que podía decir el locutor.
No me esperaba aquello. Por lo visto la cubierta de la sala del restaurante, era aún provisional.
Cuando los cientos de comensales entre los cuales, políticos de la localidad y altos cargos del Gobierno como garantes de la importancia del evento, se hallaban a medio ágape, la cubierta se desplomó sobre sus cabezas.
Aunque se siguió una investigación que involucró a bastantes personajes, en definitiva el causante del desastre era Gil y Gil, por imprudencia temeraria. De postergar la inauguración, hasta la consolidación de la obra, tal suceso se hubiera evitado.
Sin embargo, tal como indican los artículos de la prensa, barato le salió al ser condenado por tiempo mínimo, e indultado casi de inmediato.
En el futuro , siendo alcalde de Marbella y presidente del Atletic de Madrid, protagonizó una serie de afers de los que asimismo iba saliendo indemne. Pero como todo tiene su fin, también un buen día le alcanzó a él. Eso sí, muchos años después.
Las chicas hicieron sus comentarios a los que me involucré, trascendiendo mi inevitable inquina contra personajes irresponsables. Y lo clásico de que siempre pagan justos por pecadores. ¿Cuantos de los comensales, se hallarían allí, cumpliendo su cometido honrado?.
Representantes de Organismos Oficiales, invitados de honor, familiares, incluso los sirvientes camareros, los reporteros, y un nutrido número de fotógrafos y visitantes.
Llegando ya a Barcelona, reemprendieron su charla, como si de nada se hubieran enterado y me pidieron apearse en la Diagonal. ¿Dónde actuarían?. Quise saber, pero por lo visto esta pregunta, provocaba una respuesta peor clasificada que la de averiguar la edad de una Sra. otoñal.
Pasé por el despacho, donde me aguardaba impaciente la Secretaria.
-Dejé sobre su mesa, una nota urgente de la Notaría, para que les llame cuanto antes.
Todavía pude localizar al pasante de la notaría.
Mala noticia. Me daba la opción de anular la compra-venta del edificio de San Juan de Malta.
Al traer el gestor las escrituras para liquidar Hacienda, se comprobó que las notas registrales, se hallaban afectas por un embargo millonario.
Aquella nota, estaba registrada con una antelación de diez minutos respecto mi declaración de compra.
O sea, si quería anular las cargas anteriores, debía sumar ésta, no prevista. Y no se trataba de una minucia. Por ello, el Notario, se ofrecía a anular la operación si ello era de mi interés. Claro que los gastos Notariales, serán dobles, pero los casi tres millones de la operación, quedaban en suspenso.
Aturdido, indiqué que dilataba la decisión en tanto no hablara con mi abogado.
-Carlos, veo tan mal anular la operación como la de demandar al vendedor.
Fue el consejo de Rodriguez y me explicó el porqué.
Comprendió que el vendedor jugó con mayor astucia de la imaginable por mi cándida visión. Estaba bien aconsejado por el acompañante al que no dimos importancia. El embargo lo tenían para presentar al Registro en cuanto le interesara. Y le interesaba, que figurara una vez se hubiera realizado la transacción, visto que los gravámenes eran asumibles dando un bajo precio de venta.
Así, una vez comprobada por nosotros la existencia de las únicas cargas confesadas, el astuto vendedor, inscribía su nueva carga, antes de llegar mi escritura del Notario.
Rodriguez explicó:
Opción de anulación. Gastos notariales por duplicado. Pérdida del millón en metálico entregado a mano.
Esta opción derivaba en dos otros supuestos. Demandar al estafador, con pleito largo, ya que se defendería procurando desvirtuar el hecho. Con gastos y años de pleito.
O dejarle en paz, tras intentos de recuperación por las buenas, previsiblemente sin éxito.
Opción seguir el curso normal de la inscripción de la compra-venta.
Apechugar con esta carga, liquidando con demora su importe. Hasta que no saliera a subasta, también podían pasar años. Incluso en este caso, como propietario, sería el postor de la subasta preferente.
Me pareció que la solución menos mala, era la de olvidar a este desaprensivo que habiéndosela jugado a Gómez, consiguió impasivo repetir suerte conmigo.
Cariacontecido, salí del despacho, pensando en la cara que debía mostrar a Tere.
Justo. Le contaría lo de las niñas y lo de Gil y Gil. Haría unos cuantos aspavientos que parecerían dirigidos a tal personaje, cuando a mi fuero interior los dirigía al estafador del edificio de San Juan de Malta.
Me extrañó al regresar de la Urbanización en día laboral a media tarde, ver a tres "gachís", llamativas jóvenes, solicitando autostop. No era mi intención parar, pero el titubeo, alegró a las niñas que me vitoreaban.Curioso, paré y les pregunté a que obedecía el teatro que armaban.
- Por favor, debemos estar antes de dos horas a Barcelona, que nos contratan de Gogó. Si no llegamos a tiempo, perderemos la oportunidad.
-¡ Ah!. Pues.....¿Donde quieren que les deje?.
No me atreví a tutearlas, ni tampoco hacerles un desplante. Se sentaron las tres en los asientos traseros, montando una algarabía con una serie de grititos que debían formar parte de su original actuación preconcebida.
Para mí ajeno a este mundo que surgía de la farándula, era una novedad. Claro, ahora viene a ser un oficio más. ¡ Como cambia todo!.
Por mostrar gratitud, me soltaron el rollo de su vida. Yo, alucinando. Aquellas chiquillas, de no más de diecinueve años, parecía que disponían de experiencia mundanal muy superior a la mía casi doblándoles la edad.
Para no dar demasiadas pistas sobre mí, puse la radio, buscando música. Una de las emisoras, estaba haciendo publicidad de "Los Ángeles de San Rafael".
Iba a cambiar de emisora, cuando con voz grave, el locutor daba una noticia, fuera de programa por el drama ocurrido.
http://www.abc.es/20090615/nacional-sucesos/cuarenta-anos-tragedia-angeles-200906151341.html
Era una Urbanización de las enésimas habidas por el suelo Hispano. Llevaba unos meses anunciándose y prometiendo una inauguración Oficial sonada, al finalizar las obras de su Restaurante.
Por lo visto, era hoy. Segovia, pillaba muy lejos de las Urbanizaciones de Cataluña, por lo que para mí carecía de interés, esta nueva urbanización de Ángeles, así como para los posibles clientes de la mía.
Iba de todos modos a buscar música cuando las niñas se interesaron por lo que podía decir el locutor.
No me esperaba aquello. Por lo visto la cubierta de la sala del restaurante, era aún provisional.
Cuando los cientos de comensales entre los cuales, políticos de la localidad y altos cargos del Gobierno como garantes de la importancia del evento, se hallaban a medio ágape, la cubierta se desplomó sobre sus cabezas.
Aunque se siguió una investigación que involucró a bastantes personajes, en definitiva el causante del desastre era Gil y Gil, por imprudencia temeraria. De postergar la inauguración, hasta la consolidación de la obra, tal suceso se hubiera evitado.
Sin embargo, tal como indican los artículos de la prensa, barato le salió al ser condenado por tiempo mínimo, e indultado casi de inmediato.
En el futuro , siendo alcalde de Marbella y presidente del Atletic de Madrid, protagonizó una serie de afers de los que asimismo iba saliendo indemne. Pero como todo tiene su fin, también un buen día le alcanzó a él. Eso sí, muchos años después.
Las chicas hicieron sus comentarios a los que me involucré, trascendiendo mi inevitable inquina contra personajes irresponsables. Y lo clásico de que siempre pagan justos por pecadores. ¿Cuantos de los comensales, se hallarían allí, cumpliendo su cometido honrado?.
Representantes de Organismos Oficiales, invitados de honor, familiares, incluso los sirvientes camareros, los reporteros, y un nutrido número de fotógrafos y visitantes.
Llegando ya a Barcelona, reemprendieron su charla, como si de nada se hubieran enterado y me pidieron apearse en la Diagonal. ¿Dónde actuarían?. Quise saber, pero por lo visto esta pregunta, provocaba una respuesta peor clasificada que la de averiguar la edad de una Sra. otoñal.
Pasé por el despacho, donde me aguardaba impaciente la Secretaria.
-Dejé sobre su mesa, una nota urgente de la Notaría, para que les llame cuanto antes.
Todavía pude localizar al pasante de la notaría.
Mala noticia. Me daba la opción de anular la compra-venta del edificio de San Juan de Malta.
Al traer el gestor las escrituras para liquidar Hacienda, se comprobó que las notas registrales, se hallaban afectas por un embargo millonario.
Aquella nota, estaba registrada con una antelación de diez minutos respecto mi declaración de compra.
O sea, si quería anular las cargas anteriores, debía sumar ésta, no prevista. Y no se trataba de una minucia. Por ello, el Notario, se ofrecía a anular la operación si ello era de mi interés. Claro que los gastos Notariales, serán dobles, pero los casi tres millones de la operación, quedaban en suspenso.
Aturdido, indiqué que dilataba la decisión en tanto no hablara con mi abogado.
-Carlos, veo tan mal anular la operación como la de demandar al vendedor.
Fue el consejo de Rodriguez y me explicó el porqué.
Comprendió que el vendedor jugó con mayor astucia de la imaginable por mi cándida visión. Estaba bien aconsejado por el acompañante al que no dimos importancia. El embargo lo tenían para presentar al Registro en cuanto le interesara. Y le interesaba, que figurara una vez se hubiera realizado la transacción, visto que los gravámenes eran asumibles dando un bajo precio de venta.
Así, una vez comprobada por nosotros la existencia de las únicas cargas confesadas, el astuto vendedor, inscribía su nueva carga, antes de llegar mi escritura del Notario.
Rodriguez explicó:
Opción de anulación. Gastos notariales por duplicado. Pérdida del millón en metálico entregado a mano.
Esta opción derivaba en dos otros supuestos. Demandar al estafador, con pleito largo, ya que se defendería procurando desvirtuar el hecho. Con gastos y años de pleito.
O dejarle en paz, tras intentos de recuperación por las buenas, previsiblemente sin éxito.
Opción seguir el curso normal de la inscripción de la compra-venta.
Apechugar con esta carga, liquidando con demora su importe. Hasta que no saliera a subasta, también podían pasar años. Incluso en este caso, como propietario, sería el postor de la subasta preferente.
Me pareció que la solución menos mala, era la de olvidar a este desaprensivo que habiéndosela jugado a Gómez, consiguió impasivo repetir suerte conmigo.
Cariacontecido, salí del despacho, pensando en la cara que debía mostrar a Tere.
Justo. Le contaría lo de las niñas y lo de Gil y Gil. Haría unos cuantos aspavientos que parecerían dirigidos a tal personaje, cuando a mi fuero interior los dirigía al estafador del edificio de San Juan de Malta.
Parejas
perdurables (continuación
50 a )
Aquella noche, no dormí apaciblemente, más bien me lo pasé agitado y memorizando el estado de cuentas bancario. Mi intención era llevar contabilidad separada para cada tipo de negocio, pero conseguirlo, debía ser imposible.
Me di cuenta que cuando no eran las ayudas a Robino, debía hacerlas a Gómez, o tenía que cancelar pólizas de Usama. Y para postre, no podía seguir sin declarar asignación por Administrador de la Sociedad constructora. La declaración de renta, tenía que hacerla aparte. Y con cualquier cantidad fija que me auto asignara, causaría temporadas de números rojos a la sociedad. No había manera de lograr remuneración fija, dependiendo de negocios que a intermitencias se descapitalizaban.
Me veía obligado de nuevo a aportar al banco, papel comercial guardado para suplir la inversión del millón estafado.
Dudaba entre entregar todo el acumulado, ponerlo a descuento, y olvidarme por una temporada del plus del coste que tendría que pagar por un edificio, que a saber cuándo podría venderlo.
……Sí. Eso era, llamaría a Robino y ya podía anunciar la venta. ¿Pero, qué estaba pensando?. En la revista para jóvenes fans de grupos musicales, ¿cuántos interesados a adquirir un edificio afectado por el Ayuntamiento y reservarlo como inversión de capital aparecerían? Obviamente ninguno. Y una campaña por la prensa, saldría prohibitiva. No se trataba de vender pisos normales. Solo servía este edificio para capitalistas de verdad, sin ningún apuro en sacar pronto líquido.
Otra opción, sería poner la adquisición como soporte del nuevo balance a presentar al banco. Lo dejaría en garantía y abriría nuevas cuentas para cada negocio, responsabilizando a los contables de una primaria administración.
Estaba dispuesto a cancelar aquellos que me siguieran complicando las cantidades destinadas a las obras en Santa María.
A la mañana siguiente, puse las decisiones consultadas con la almohada, en práctica.
Rodriguez, dio su aprobación, a pesar de que él perdía pingües emolumentos por las demandas previsibles a las que desistía.
Asigné un contable a Robino, no viendo en él gran entusiasmo. Y al contable del negocio de Modas, le sometí a prueba. Tendría que consultarme cualquier gasto extra que le propusiera la Sra. Conchita. No podían exceder los gastos al setenta por ciento de lo facturado.
Entregando al banco todo el papel comercial y el nuevo balance, al director se le abrieron unos ojos como platos. Buen negocio para él, y al traste mis deseos de escabullirme de las financiaciones.
Otro día, de regreso de la Urbanización, una vez más llegué a la dichosa barrera bajada en Sitges y con muchos vehículos formando caravana. Mientras aguardaba proseguir, un individuo pidió que le llevara a Barcelona. No era que lo pidiera muy cortésmente, pues ya abrió la puerta trasera para subir.
Cogido por sorpresa, no me opuse. Sin embargo, me llamó la atención, de que se sentaba como escondiéndose, apartado de la ventanilla.
No tuve tiempo de iniciar conversación, cuando otro individuo, escudriñaba por la ventanilla, para asegurarse de que subió alguien conocido.
-¿Adónde vas?. No te presentaste a la comisaría.
Evidentemente, eran conocidos, aunque no sabía hasta qué punto.
-No. Tengo un recado urgente y ya pasaré más tarde.
-Que sea antes de las ocho. Y recuerda que no puedes alejarte.
Entendido. Un policía de la secreta, vigilando a un delincuente con la provisional. Se me acabaron las ganas de entablar conversación. ¿Estaría yo, ayudando a escabullirse a un fichado?. Simplemente le pregunté donde se apearía.
A todas luces desistió de su primera idea, y dijo que en Castelldefels. A saber si para desviar la atención, ya que el policía tomó mi matrícula.
Libre de él, me juré que debía tomar la drástica decisión de no aceptar polizones a bordo jamás. Aunque esta decisión, no siempre pude cumplirla, como la vez que me endosaron a un accidentado.
Ocurrió unos meses después cuando por la mañana dirigiéndome a Santa María, antes de cruzar Sitges, también había una retención en la circulación, pero no por la barrera. Los vehículos reemprendían marcha lenta, parándose en un punto unos instantes y luego seguían su marcha sin más.
Llegando yo al punto misterioso, un joven, viendo que viajaba solo, abrió la puerta trasera mientras me conminaba que trajera al accidentado que entre dos compañeros estaban acomodando en los asientos posteriores, hasta el Hospital de Sitges, a unos quinientos metros de distancia.
Cerraron la puerta dejando al accidentado solo y urgiéndome ingresarle en el Hospital.
Muy desmejorado, el pasajero involuntario, indicó haber sufrido un accidente con moto, pero apenas tenía ánimos para detallar. Por suerte estaba bien anunciado el Hospital con el indicativo de Urgencias.
Ayudé a apear al accidentado y dos enfermeras con una silla de ruedas, se lo llevaron sin más. Iba a comentar mi inocencia, pero no hizo falta. Estaban alertadas del accidente, por lo que no perdieron tiempo en inútil conversación.
Por la tarde a mi regreso, volví al Hospital para preguntar por el estado del motorista.
Palidecí, cuando supe que por un desprendimiento de escroto, nada pudieron hacer allí carentes de medios sofisticados por lo que se lo llevaron con una ambulancia a Barcelona y a estas horas, temían el desenlace fatal.
Solo faltó la noticia por radio de los comentarios sobre RUMASA y el Banco Atlántico, al que estuve a punto de acudir. Por lo visto, iba saliéndome por los pelos de fregados nada usuales a los ciudadanos medios. Agoré mi futuro con macabra frialdad.
Un día me pillaría el toro sin ser San Fermín. Me estaba derrumbando síquicamente, ante tantos avatares indeseables y que en atención a la sique de Tere, iba guardándome para mí. Callaría los eventos desagradables ya que nada serviría ponerla al tanto de mis miedos.
Al llegar al hogar, esta vez los niños pudieron jugar conmigo. Era pronto, pero Tere tenía que darme otra mala noticia: La sirvienta, nos dejaba.
Aquella noche, no dormí apaciblemente, más bien me lo pasé agitado y memorizando el estado de cuentas bancario. Mi intención era llevar contabilidad separada para cada tipo de negocio, pero conseguirlo, debía ser imposible.
Me di cuenta que cuando no eran las ayudas a Robino, debía hacerlas a Gómez, o tenía que cancelar pólizas de Usama. Y para postre, no podía seguir sin declarar asignación por Administrador de la Sociedad constructora. La declaración de renta, tenía que hacerla aparte. Y con cualquier cantidad fija que me auto asignara, causaría temporadas de números rojos a la sociedad. No había manera de lograr remuneración fija, dependiendo de negocios que a intermitencias se descapitalizaban.
Me veía obligado de nuevo a aportar al banco, papel comercial guardado para suplir la inversión del millón estafado.
Dudaba entre entregar todo el acumulado, ponerlo a descuento, y olvidarme por una temporada del plus del coste que tendría que pagar por un edificio, que a saber cuándo podría venderlo.
……Sí. Eso era, llamaría a Robino y ya podía anunciar la venta. ¿Pero, qué estaba pensando?. En la revista para jóvenes fans de grupos musicales, ¿cuántos interesados a adquirir un edificio afectado por el Ayuntamiento y reservarlo como inversión de capital aparecerían? Obviamente ninguno. Y una campaña por la prensa, saldría prohibitiva. No se trataba de vender pisos normales. Solo servía este edificio para capitalistas de verdad, sin ningún apuro en sacar pronto líquido.
Otra opción, sería poner la adquisición como soporte del nuevo balance a presentar al banco. Lo dejaría en garantía y abriría nuevas cuentas para cada negocio, responsabilizando a los contables de una primaria administración.
Estaba dispuesto a cancelar aquellos que me siguieran complicando las cantidades destinadas a las obras en Santa María.
A la mañana siguiente, puse las decisiones consultadas con la almohada, en práctica.
Rodriguez, dio su aprobación, a pesar de que él perdía pingües emolumentos por las demandas previsibles a las que desistía.
Asigné un contable a Robino, no viendo en él gran entusiasmo. Y al contable del negocio de Modas, le sometí a prueba. Tendría que consultarme cualquier gasto extra que le propusiera la Sra. Conchita. No podían exceder los gastos al setenta por ciento de lo facturado.
Entregando al banco todo el papel comercial y el nuevo balance, al director se le abrieron unos ojos como platos. Buen negocio para él, y al traste mis deseos de escabullirme de las financiaciones.
Otro día, de regreso de la Urbanización, una vez más llegué a la dichosa barrera bajada en Sitges y con muchos vehículos formando caravana. Mientras aguardaba proseguir, un individuo pidió que le llevara a Barcelona. No era que lo pidiera muy cortésmente, pues ya abrió la puerta trasera para subir.
Cogido por sorpresa, no me opuse. Sin embargo, me llamó la atención, de que se sentaba como escondiéndose, apartado de la ventanilla.
No tuve tiempo de iniciar conversación, cuando otro individuo, escudriñaba por la ventanilla, para asegurarse de que subió alguien conocido.
-¿Adónde vas?. No te presentaste a la comisaría.
Evidentemente, eran conocidos, aunque no sabía hasta qué punto.
-No. Tengo un recado urgente y ya pasaré más tarde.
-Que sea antes de las ocho. Y recuerda que no puedes alejarte.
Entendido. Un policía de la secreta, vigilando a un delincuente con la provisional. Se me acabaron las ganas de entablar conversación. ¿Estaría yo, ayudando a escabullirse a un fichado?. Simplemente le pregunté donde se apearía.
A todas luces desistió de su primera idea, y dijo que en Castelldefels. A saber si para desviar la atención, ya que el policía tomó mi matrícula.
Libre de él, me juré que debía tomar la drástica decisión de no aceptar polizones a bordo jamás. Aunque esta decisión, no siempre pude cumplirla, como la vez que me endosaron a un accidentado.
Ocurrió unos meses después cuando por la mañana dirigiéndome a Santa María, antes de cruzar Sitges, también había una retención en la circulación, pero no por la barrera. Los vehículos reemprendían marcha lenta, parándose en un punto unos instantes y luego seguían su marcha sin más.
Llegando yo al punto misterioso, un joven, viendo que viajaba solo, abrió la puerta trasera mientras me conminaba que trajera al accidentado que entre dos compañeros estaban acomodando en los asientos posteriores, hasta el Hospital de Sitges, a unos quinientos metros de distancia.
Cerraron la puerta dejando al accidentado solo y urgiéndome ingresarle en el Hospital.
Muy desmejorado, el pasajero involuntario, indicó haber sufrido un accidente con moto, pero apenas tenía ánimos para detallar. Por suerte estaba bien anunciado el Hospital con el indicativo de Urgencias.
Ayudé a apear al accidentado y dos enfermeras con una silla de ruedas, se lo llevaron sin más. Iba a comentar mi inocencia, pero no hizo falta. Estaban alertadas del accidente, por lo que no perdieron tiempo en inútil conversación.
Por la tarde a mi regreso, volví al Hospital para preguntar por el estado del motorista.
Palidecí, cuando supe que por un desprendimiento de escroto, nada pudieron hacer allí carentes de medios sofisticados por lo que se lo llevaron con una ambulancia a Barcelona y a estas horas, temían el desenlace fatal.
Solo faltó la noticia por radio de los comentarios sobre RUMASA y el Banco Atlántico, al que estuve a punto de acudir. Por lo visto, iba saliéndome por los pelos de fregados nada usuales a los ciudadanos medios. Agoré mi futuro con macabra frialdad.
Un día me pillaría el toro sin ser San Fermín. Me estaba derrumbando síquicamente, ante tantos avatares indeseables y que en atención a la sique de Tere, iba guardándome para mí. Callaría los eventos desagradables ya que nada serviría ponerla al tanto de mis miedos.
Al llegar al hogar, esta vez los niños pudieron jugar conmigo. Era pronto, pero Tere tenía que darme otra mala noticia: La sirvienta, nos dejaba.
Parejas
perdurables (continuación
50 b )
Este era otro problema que teníamos como una espada de Damocles constante, amenazando el desenvolvimiento normal de las actividades familiares.
La primero solución de urgencia era la de pedir el socorro de la "suegra", que en mi caso siempre la consideré como mi segunda madre. Puede que por haberse comportado así desde que supo de mi pronta orfandad y mis sentimientos proclives a un afecto maternal.
Tere, en el mercado, en las tiendas habituales incluso en el colegio, daba voces a la espera de obtener pronta respuesta.
En esta ocasión obtuvo la respuesta en la abacería. Una señora le comunicó que le enviaría alguien que justo se hallaba libre.
Estaba muy nerviosa Tere. No podía acudir su madre por otros menesteres y ella no veía cómo traer los niños al colegio, hacer la compra preparar la comida y de nuevo recoger a los niños.
Yo me hallaba sumido en un maremágnum contable para cuadrar los apuntes bancarios. Tenía que cubrir cantidades importantes, que me hacían émulo de los prestidigitadores.
Lo que temí siempre, era que los constantes trasiegos de capital de unas cuentas a otras para tenerlas siempre cubiertas, evitando rojos, me complicaban enormemente la lectura de cual negocio era rentable y cual lo era menos.
Aquella mañana no podía de ningún modo hacer de niñero. Urgía traer papel al Banco
Exterior e ingresar un talón al Banesto, en tanto que al Industrial de Cataluña, le aportaría lo recaudado por Robino. Luego cubriría la cuenta destinada a Usama, con mis talones del Bco. Exterior. Total la mañana perdida, sin siquiera poder pasar por el despacho.
Absorbido en este quehacer estaba en la sala después de desayunar y Tere intentó llamarme la atención.
- Carlos, voy a llevar a los niños al colegio. De un momento a otro llegará la nueva sirvienta, que básicamente hará de cocinera. Le dije ayer que viniera a primera hora, pero se hace tarde. Dile que empiece por la cocina y que al regresar de acompañar a los niños, ya ultimaremos el trato.
Se iba Tere, cuando oí que llamaban a la puerta.
-Menos mal, debe ser ella.
Seguí pues con lo mío muy absorbido con las cuentas. Ni me dí cuenta del tiempo que transcurría, cuando oí una voz:
- Señorito, voy a buscar mis pertenencias y vuelvo enseguida.
Sin levantar la cabeza absorto en los números , le dije que bien.
Casi ya terminé la organización bancaria del día, cuando de nuevo se me llama la atención, esta vez era Tere.
- Carlos ¿dónde está la sirvienta?.
-¡Ah!. Dijo que recogería sus pertenencias y volvía enseguida.
- Pues muy lejos debe tenerlas ya pasó una hora.
Lo cierto es que no la volvió a ver. Echando cuentas aquella sirvienta, batió el récord de efímera permanencia en nuestro hogar. Calculamos que nos duró quince minutos. Los justos para lavar los platos y hacer un recorrido visual por la casa, dándose cuenta de dónde realmente se había metido.
Un hogar con cinco dormitorios, amplio salón, cocina doble, tres cuartos de baño, terraza con tres máquinas lavadoras secadoras y una cantidad de armarios con la ropa para siete componentes de la familia que debió marearla.
- De momento, Tere, no te preocupes, no iré al despacho hoy. En cuanto termine con el recorrido bancario, iré yo a recoger a los niños y a lo mejor esta tarde ya podrá venir tu madre.
Pero el problema subsistía, sin embargo la misma tarde recibió a la Srta. Rabasa, recomendada por la monja del colegio. Se trataba de una chica educada en ambiente monacal, por estar con las monjas de custodia adesde la separación de sus padres. No quiso convivir con ninguno de ellos, prevaleciendo su voluntad ya que era mayor de edad.
Contra lo imaginable, resultó otra de las excelentes sirvientas, que duró bastante y se hizo querer por los niños peques ya que para ellos fue una eficiente maestra.
Pero nada de cocina. Una nulidad. Con tal que le resolviera los demás quehaceres del hogar, Tere se dio por satisfecha, motivando que a partir de esta etapa, se convirtiera en cocinera consumada. Aún no se estilaba lo de los platos prefabricados, ni congelados ni nada de la comida rápida usual de nuestros días.
Este era otro problema que teníamos como una espada de Damocles constante, amenazando el desenvolvimiento normal de las actividades familiares.
La primero solución de urgencia era la de pedir el socorro de la "suegra", que en mi caso siempre la consideré como mi segunda madre. Puede que por haberse comportado así desde que supo de mi pronta orfandad y mis sentimientos proclives a un afecto maternal.
Tere, en el mercado, en las tiendas habituales incluso en el colegio, daba voces a la espera de obtener pronta respuesta.
En esta ocasión obtuvo la respuesta en la abacería. Una señora le comunicó que le enviaría alguien que justo se hallaba libre.
Estaba muy nerviosa Tere. No podía acudir su madre por otros menesteres y ella no veía cómo traer los niños al colegio, hacer la compra preparar la comida y de nuevo recoger a los niños.
Yo me hallaba sumido en un maremágnum contable para cuadrar los apuntes bancarios. Tenía que cubrir cantidades importantes, que me hacían émulo de los prestidigitadores.
Lo que temí siempre, era que los constantes trasiegos de capital de unas cuentas a otras para tenerlas siempre cubiertas, evitando rojos, me complicaban enormemente la lectura de cual negocio era rentable y cual lo era menos.
Aquella mañana no podía de ningún modo hacer de niñero. Urgía traer papel al Banco
Exterior e ingresar un talón al Banesto, en tanto que al Industrial de Cataluña, le aportaría lo recaudado por Robino. Luego cubriría la cuenta destinada a Usama, con mis talones del Bco. Exterior. Total la mañana perdida, sin siquiera poder pasar por el despacho.
Absorbido en este quehacer estaba en la sala después de desayunar y Tere intentó llamarme la atención.
- Carlos, voy a llevar a los niños al colegio. De un momento a otro llegará la nueva sirvienta, que básicamente hará de cocinera. Le dije ayer que viniera a primera hora, pero se hace tarde. Dile que empiece por la cocina y que al regresar de acompañar a los niños, ya ultimaremos el trato.
Se iba Tere, cuando oí que llamaban a la puerta.
-Menos mal, debe ser ella.
Seguí pues con lo mío muy absorbido con las cuentas. Ni me dí cuenta del tiempo que transcurría, cuando oí una voz:
- Señorito, voy a buscar mis pertenencias y vuelvo enseguida.
Sin levantar la cabeza absorto en los números , le dije que bien.
Casi ya terminé la organización bancaria del día, cuando de nuevo se me llama la atención, esta vez era Tere.
- Carlos ¿dónde está la sirvienta?.
-¡Ah!. Dijo que recogería sus pertenencias y volvía enseguida.
- Pues muy lejos debe tenerlas ya pasó una hora.
Lo cierto es que no la volvió a ver. Echando cuentas aquella sirvienta, batió el récord de efímera permanencia en nuestro hogar. Calculamos que nos duró quince minutos. Los justos para lavar los platos y hacer un recorrido visual por la casa, dándose cuenta de dónde realmente se había metido.
Un hogar con cinco dormitorios, amplio salón, cocina doble, tres cuartos de baño, terraza con tres máquinas lavadoras secadoras y una cantidad de armarios con la ropa para siete componentes de la familia que debió marearla.
- De momento, Tere, no te preocupes, no iré al despacho hoy. En cuanto termine con el recorrido bancario, iré yo a recoger a los niños y a lo mejor esta tarde ya podrá venir tu madre.
Pero el problema subsistía, sin embargo la misma tarde recibió a la Srta. Rabasa, recomendada por la monja del colegio. Se trataba de una chica educada en ambiente monacal, por estar con las monjas de custodia adesde la separación de sus padres. No quiso convivir con ninguno de ellos, prevaleciendo su voluntad ya que era mayor de edad.
Contra lo imaginable, resultó otra de las excelentes sirvientas, que duró bastante y se hizo querer por los niños peques ya que para ellos fue una eficiente maestra.
Pero nada de cocina. Una nulidad. Con tal que le resolviera los demás quehaceres del hogar, Tere se dio por satisfecha, motivando que a partir de esta etapa, se convirtiera en cocinera consumada. Aún no se estilaba lo de los platos prefabricados, ni congelados ni nada de la comida rápida usual de nuestros días.
Parejas
perdurables (condinuación
51)
Algo anormal sucedía con la facturación de modelitos diseñados por Conchita. Los comerciantes de la zona cántabra y galaica, por primera vez, parecían ponerse de acuerdo en devolver las letras impagadas. Obtuve una llamada de atención por el Banco Exterior, bueno por el director con el cual ya casi intimamos.
Menos mal que no los dejé al descuento sino al cobro. Sin embargo era mala nota para mi crédito, y un gasto por cobros bancarios de presentación al cobro y posterior cargo de devolución. Al Banco tampoco le salía rentable la obtención de un porcentaje elevado de impagos. Demostraba poca eficiencia de los Delegados al aceptar papel, que a todos los efectos, se les denominaba de colusión.
Como previa, retiré la totalidad de los efectos depositados en el Banco Exterior, correspondiente al negocio de Pret a Porter. Seguidamente, llamé al contable para que explicara tal repentina decisión por parte de los clientes.
Mayor sorpresa me llevé, cuando por respuesta, recurrió a la ignorancia por ser tema correspondiente a su antecesor.
-¿El jubilado?. ¿Qué tenía que ver una jubilación, con una masiva alianza de comerciantes a no atender pagos?.
Como escabullía el bulto a las claras, opté por dejar nota a mi secretaria para localizar al jubilado y citarle con urgencia.
Preocupado, este día comí en casa con Tere y los niños. Simulando tranquilidad, me atreví a contar unos chascarrillos a los niños, que los rieron contentos. No así Tere. No era la primera vez, que encontrara mis chistes de “poca gracia” (una poca soltada). Pero me temo que era por cuanto se dio cuenta que olvidé que hoy íbamos con “la colla”, al estreno de la película :
Odisea del Espacio 2001.
-Sé puntual, esta tarde. Cenaremos aquí pronto y a las 9,30 nos encontraremos todos en el vestíbulo del Cine. Recuerda que la crítica hace mención a la profundidad del mensaje que encierra y que al ser de larga duración, no debemos perdernos ni un segundo. Ya me puse en contacto con las amigas para que abrevien.
-Sí. El caso que harán.
Tal como supuse, a la hora de la cita estábamos nosotros y Luis con su mujer. A las 10, se iniciaba la proyección y allí faltaban aún tres parejas.
La luz roja del acceso a la sala, indicaba que se acabaron los preámbulos de la proyección, recomendando a los rezagados, entrar con discreción. Serían atendidos por el acomodador y en silencio.
Después de aguardar cinco minutos, decidimos no esperarles. Cinco parejas, entramos con el máximo sigilo posible, después que un traspiés de Juani, la mujer de Ernesto, que por poco se rompe la crisma al no ver en la oscuridad el peldaño de la entrada.
El acomodador, nos atendió por partes conduciéndonos con la linterna a las butacas numeradas. Nos susurró que nos perdimos una original presentación del filme.
Cuando llegaron los rezagados, no entendían nada desde los primeros fotogramas. No sabían si era una reunión de la ONU, o una convención a la Luna, o Marte y que subrepticiamente, querían conquistar a Júpiter antes que los Rusos.
La película discurrió normalmente, pero las secuencias del recorrido por el espacio amenizado por el Danubio azul, sacó de quicio a la mitad de nosotros, por su lentitud de acción.
A la salida, los comentarios eran dispares.
-Estabais advertidos de que era necesario concentrarse en la película desde el principio, que se inicia con una charca dominada por simios y que otro grupo consigue echarlos y que…….
No se ponían de acuerdo. Una chorrada decían unos. Es filosófico dijeron otros. Pues anda que el tío que se acuesta y se vuelve feto, tiene miga……
-Lo que está bien es lo del fantasma Hal. Pobre, no quiere que le maten.
En fin, para todos los gustos. Pero cundió la idea de que se trataba de una ciencia-ficción extremadamente irreal. No sabíamos lo equivocados que estábamos, ya que la base técnica era la que por aquellos años la NASA, ya dominaba.
-Tere es el colmo, la próxima vez nos citaremos no en la antesala. Lo haremos en las butacas y que cada cual llegue cuando crea conveniente.
Todos mis compañeros estaban de acuerdo que si no había puntualidad, lo mejor era que se sacrificaran los tardanos y no hicieran pagarlo a quienes sí éramos puntuales. Y que el motivo siempre eran las mujeres.
Al ir de copas, las conversaciones habitualmente se realizaban por dos grupos, el de las féminas con sus cosas y el de los machos, con las políticas del gobierno y los sucesos escandalosos que la prensa conseguía transmitir, dado el carácter de censura imperante.
Bullía en mi cerebro el tema de las letras impagadas, cuando salieron los comentarios de RUMASA propietaria del Banco Atlántico y los de SOFICO, con los anuncios de “Abra la puerta al Hombre de Sofico inversiones”. Todo tapujos. Se intuía que aquello no obedecía a urbanización alguna, se trataba de un negocio piramidal. Con los ingresos captados de nuevos Clientes, se atendían los gastos de la organización y se abonaban intereses desorbitados a los clientes antiguos.
Cuanto mayores intereses prometían, más honda cavaban su tumba. Así fue cuando ya no alcanzaron a pagar ni a sus propios empleados.
A mí, desde luego no me salían las cuentas ni de su tinglado de inversiones, ni lo de la venta de Apartamentos en Marbella. Incluso imaginando que si bien a mí la financiación me salía costosa y a ellos por arte especial, les resultara gratis. No se pueden vender Duros, a peseta.
sofico.jpg
Este fue el emblema del fabuloso negocio durante una década.
Pocos años después de este comentario, con los colegas, se anunció su quiebra y tras dos años más en apelaciones inútiles, en el año 1976 ingresaron a la cárcel los cabezas de turco de la organización.
Habiendo tomado varias copas en la tertulia post velada cinéfila, tuve la suerte de amodorrarme y al llegar al hogar, caí rendido, con sueño profundo.
Suerte tuve, para no preocuparme más por el tema de contable jubilado. Claro que dos días después, él se presentó a mi despacho, dispuesto a dejarme viendo visiones.
Algo anormal sucedía con la facturación de modelitos diseñados por Conchita. Los comerciantes de la zona cántabra y galaica, por primera vez, parecían ponerse de acuerdo en devolver las letras impagadas. Obtuve una llamada de atención por el Banco Exterior, bueno por el director con el cual ya casi intimamos.
Menos mal que no los dejé al descuento sino al cobro. Sin embargo era mala nota para mi crédito, y un gasto por cobros bancarios de presentación al cobro y posterior cargo de devolución. Al Banco tampoco le salía rentable la obtención de un porcentaje elevado de impagos. Demostraba poca eficiencia de los Delegados al aceptar papel, que a todos los efectos, se les denominaba de colusión.
Como previa, retiré la totalidad de los efectos depositados en el Banco Exterior, correspondiente al negocio de Pret a Porter. Seguidamente, llamé al contable para que explicara tal repentina decisión por parte de los clientes.
Mayor sorpresa me llevé, cuando por respuesta, recurrió a la ignorancia por ser tema correspondiente a su antecesor.
-¿El jubilado?. ¿Qué tenía que ver una jubilación, con una masiva alianza de comerciantes a no atender pagos?.
Como escabullía el bulto a las claras, opté por dejar nota a mi secretaria para localizar al jubilado y citarle con urgencia.
Preocupado, este día comí en casa con Tere y los niños. Simulando tranquilidad, me atreví a contar unos chascarrillos a los niños, que los rieron contentos. No así Tere. No era la primera vez, que encontrara mis chistes de “poca gracia” (una poca soltada). Pero me temo que era por cuanto se dio cuenta que olvidé que hoy íbamos con “la colla”, al estreno de la película :
Odisea del Espacio 2001.
-Sé puntual, esta tarde. Cenaremos aquí pronto y a las 9,30 nos encontraremos todos en el vestíbulo del Cine. Recuerda que la crítica hace mención a la profundidad del mensaje que encierra y que al ser de larga duración, no debemos perdernos ni un segundo. Ya me puse en contacto con las amigas para que abrevien.
-Sí. El caso que harán.
Tal como supuse, a la hora de la cita estábamos nosotros y Luis con su mujer. A las 10, se iniciaba la proyección y allí faltaban aún tres parejas.
La luz roja del acceso a la sala, indicaba que se acabaron los preámbulos de la proyección, recomendando a los rezagados, entrar con discreción. Serían atendidos por el acomodador y en silencio.
Después de aguardar cinco minutos, decidimos no esperarles. Cinco parejas, entramos con el máximo sigilo posible, después que un traspiés de Juani, la mujer de Ernesto, que por poco se rompe la crisma al no ver en la oscuridad el peldaño de la entrada.
El acomodador, nos atendió por partes conduciéndonos con la linterna a las butacas numeradas. Nos susurró que nos perdimos una original presentación del filme.
Cuando llegaron los rezagados, no entendían nada desde los primeros fotogramas. No sabían si era una reunión de la ONU, o una convención a la Luna, o Marte y que subrepticiamente, querían conquistar a Júpiter antes que los Rusos.
La película discurrió normalmente, pero las secuencias del recorrido por el espacio amenizado por el Danubio azul, sacó de quicio a la mitad de nosotros, por su lentitud de acción.
A la salida, los comentarios eran dispares.
-Estabais advertidos de que era necesario concentrarse en la película desde el principio, que se inicia con una charca dominada por simios y que otro grupo consigue echarlos y que…….
No se ponían de acuerdo. Una chorrada decían unos. Es filosófico dijeron otros. Pues anda que el tío que se acuesta y se vuelve feto, tiene miga……
-Lo que está bien es lo del fantasma Hal. Pobre, no quiere que le maten.
En fin, para todos los gustos. Pero cundió la idea de que se trataba de una ciencia-ficción extremadamente irreal. No sabíamos lo equivocados que estábamos, ya que la base técnica era la que por aquellos años la NASA, ya dominaba.
-Tere es el colmo, la próxima vez nos citaremos no en la antesala. Lo haremos en las butacas y que cada cual llegue cuando crea conveniente.
Todos mis compañeros estaban de acuerdo que si no había puntualidad, lo mejor era que se sacrificaran los tardanos y no hicieran pagarlo a quienes sí éramos puntuales. Y que el motivo siempre eran las mujeres.
Al ir de copas, las conversaciones habitualmente se realizaban por dos grupos, el de las féminas con sus cosas y el de los machos, con las políticas del gobierno y los sucesos escandalosos que la prensa conseguía transmitir, dado el carácter de censura imperante.
Bullía en mi cerebro el tema de las letras impagadas, cuando salieron los comentarios de RUMASA propietaria del Banco Atlántico y los de SOFICO, con los anuncios de “Abra la puerta al Hombre de Sofico inversiones”. Todo tapujos. Se intuía que aquello no obedecía a urbanización alguna, se trataba de un negocio piramidal. Con los ingresos captados de nuevos Clientes, se atendían los gastos de la organización y se abonaban intereses desorbitados a los clientes antiguos.
Cuanto mayores intereses prometían, más honda cavaban su tumba. Así fue cuando ya no alcanzaron a pagar ni a sus propios empleados.
A mí, desde luego no me salían las cuentas ni de su tinglado de inversiones, ni lo de la venta de Apartamentos en Marbella. Incluso imaginando que si bien a mí la financiación me salía costosa y a ellos por arte especial, les resultara gratis. No se pueden vender Duros, a peseta.
sofico.jpg
Este fue el emblema del fabuloso negocio durante una década.
Pocos años después de este comentario, con los colegas, se anunció su quiebra y tras dos años más en apelaciones inútiles, en el año 1976 ingresaron a la cárcel los cabezas de turco de la organización.
Habiendo tomado varias copas en la tertulia post velada cinéfila, tuve la suerte de amodorrarme y al llegar al hogar, caí rendido, con sueño profundo.
Suerte tuve, para no preocuparme más por el tema de contable jubilado. Claro que dos días después, él se presentó a mi despacho, dispuesto a dejarme viendo visiones.
Parejas
perdurables (continuación
51 a )
Estaba ya recogiendo los frutos de las inversiones aplicadas a negocios totalmente ajenos a mi formación. La intención de diversificarlos para mayor seguridad, empezaba a mostrar fallos.
Así que hablando de frutos, recuerdo la cesta de manzanas semi verdes recolectadas del plantío de los mil seiscientos manzanos, en la parte alta de Santa María.
El guarda recién legalizado, Felipe, me lo trajo.
-Don Carlos, fuí hoy a recolectar lo que quedaba. Están verdes aún, pero si aguardamos a la semana próxima, ni este cesto vería Ud.
Resultaba lo más normal. La Urbanización, se estaba formando con suficientes familias, todas ellas con niños, que disfrutarían tener a su alcance una plantación de manzanas a las cuales hincar el diente. Como salían amargas por verdes, una vez mordidas, al suelo. Esto un día y otro día y a bandadas. Hasta extinguir la floración.
No se lo recriminaba, puesto que recordaba mi infancia en la que paseábamos también grupos de niños, por fincas del campo alrededor de Olot. Y catábamos todo tipo de frutos, claro que nuestro reducido grupo infantil, se diluía en kilómetros de campos, por lo que nuestro estropicio apenas se notaba.
Aquello, me decidió optar por la tala, o mejor arranque de los manzanos y parcelar toda su superficie, cuyo destino final era la de plantar torres de recreo. Chalets, que llamamos nosotros. Hotelitos que llaman los Madriles.
En fin, jamás esperé rendimiento alguno a este conato agrario. Y el crédito obtenido para la financiación de Santa María, ya lo cancelé, por lo cual mejor olvidar este obligado mal negocio.
Pero ahora tenía que urdir un plan para paliar el mal que me anunció el contable jubilado del negocio de Modas, dirigido por la Sra. de Batlle.
Muy compungido el hombre en mi despacho, confesó lo que no se atrevió mientras estaba en activo.
-Los últimos meses los pasé muy mal y no me atreví a comentarle a Ud. las directrices que la Sra. Conchita me impuso.
Los viajes que realiza para orientarse en la Moda, le salen muy caros y antes no se puede facturar por la labor confeccionada y servida, pasan varios meses. Me obligó que para empalmar con el tiempo de facturación disponiendo de capital, realizara giros erróneos a los clientes de largo plazo. En lugar de facturarles doce meses, se les facturaban quince.
Cuando los clientes hubieran pagado las doce, devolvían el exceso.
La Sra. Conchita, me indicaría cuando debería reclamar lo erróneo por supuestas devoluciones de género y así enlazar con los nuevos giros ya normales.
Esto al principio funcionó tan bien que la Sra. ya ni se molestaba en avisar.
Las devoluciones de papel impagado el primer año fueron muy discretas y atendidas de inmediato por nueva facturación, pero al desmadrarse le opuso resistencia a tal falsedad, sin embargo amenazado por despedirle, cobardemente, me resistí aguardando mi jubilación en ciernes.
Si no me llama Ud. tampoco me hubiera atrevido contárselo. Perdone mi cobardía por el mal que puedo haberle causado.
Ni se lo podía imaginar, el pobre. Fue un gran revés saber que en mi haber obraban a saber qué cantidad de papel ficticio. Mal para mi economía, y descrédito. Mal para la Empresa, con números rojos y mal para los clientes encausados, que dejarían de serlo por despecho.
Dispuesto a paliar el máximo daño, le pedí que dedicara el tiempo que fuera necesario, en extraer de la montaña de papel retirado del Banco, aquellas letras que supiera eran falsas.
Lo hizo y sumaba millón y medio, casi el veinte por ciento de la totalidad.
El colmo. Me estaban lloviendo por todas partes estafas. Con grasn esfuerzo, me mantuve impávido y aún le agradecí que se hubiera sincerado. Máxime le pedí que si decidía interponer una demanda contra la Sra. Batlle, se presentara como testigo.
Turbado, sin embargo asintió. Se avergonzaba y asustaba de tener que declarar ante un juzgado contra su antigua patrona.
Puesto en conocimiento de Rodriguez este nuevo asunto, me miraba sin creer.
-Pero Carlos, eres un imán para las personas indecentes. ¿Puedes superar estos continuos descalabros?.
La verdad era que vi con claridad que lo único que medio dominaba era la Urbanización y que mi idea de diversificar capital en negocios dispares, resultaba fatal.
Me dijo que estudiaría la manera de causar el mal menor ya que en principio sacar a la luz pública demanda contra la persona que se suponía era el alma del negocio, era una imprudencia.
Si el contable no se ponía en contacto con ella, y esto manifiestamente asustado como estaba, no lo haría, debía dejarle un mes para estudiar la estratagema a abordar. En este tiempo, simulando ignorancia seguir admitiendo papel y facturación de lo renovado, enseñarlo al jubilado y presentar al banco únicamente lo que seleccionara como bueno.
Luego intentaría ponerse en contacto con alguno de los clientes afectados y ya decidiría posteriormente.
Mientras yo apechugaba con tamaños problemas, en el Palmar de Troya, se iniciaban las apariciones de La Virgen. Era una cuestión que nada tenía que ver conmigo, pero años después vi la correlación. Se trataba de otro tipo de estafa. Esta dirigida a los incautos prosélitos de una secta religiosa.
Nos encontrábamos en la España medieval, bajo este concepto de ignorancia. Pero captaron capital incluso de USA.
Y no tuve más remedio que cerrar el negocio de las Modas, un año después, siguiendo la estratagema propuesta por el abogado.
Como era de suponer, nadie salió ganando. La actuación de la Justicia, en la intervención de negocios, empeora la situación en lugar de resolverla.
Estaba ya recogiendo los frutos de las inversiones aplicadas a negocios totalmente ajenos a mi formación. La intención de diversificarlos para mayor seguridad, empezaba a mostrar fallos.
Así que hablando de frutos, recuerdo la cesta de manzanas semi verdes recolectadas del plantío de los mil seiscientos manzanos, en la parte alta de Santa María.
El guarda recién legalizado, Felipe, me lo trajo.
-Don Carlos, fuí hoy a recolectar lo que quedaba. Están verdes aún, pero si aguardamos a la semana próxima, ni este cesto vería Ud.
Resultaba lo más normal. La Urbanización, se estaba formando con suficientes familias, todas ellas con niños, que disfrutarían tener a su alcance una plantación de manzanas a las cuales hincar el diente. Como salían amargas por verdes, una vez mordidas, al suelo. Esto un día y otro día y a bandadas. Hasta extinguir la floración.
No se lo recriminaba, puesto que recordaba mi infancia en la que paseábamos también grupos de niños, por fincas del campo alrededor de Olot. Y catábamos todo tipo de frutos, claro que nuestro reducido grupo infantil, se diluía en kilómetros de campos, por lo que nuestro estropicio apenas se notaba.
Aquello, me decidió optar por la tala, o mejor arranque de los manzanos y parcelar toda su superficie, cuyo destino final era la de plantar torres de recreo. Chalets, que llamamos nosotros. Hotelitos que llaman los Madriles.
En fin, jamás esperé rendimiento alguno a este conato agrario. Y el crédito obtenido para la financiación de Santa María, ya lo cancelé, por lo cual mejor olvidar este obligado mal negocio.
Pero ahora tenía que urdir un plan para paliar el mal que me anunció el contable jubilado del negocio de Modas, dirigido por la Sra. de Batlle.
Muy compungido el hombre en mi despacho, confesó lo que no se atrevió mientras estaba en activo.
-Los últimos meses los pasé muy mal y no me atreví a comentarle a Ud. las directrices que la Sra. Conchita me impuso.
Los viajes que realiza para orientarse en la Moda, le salen muy caros y antes no se puede facturar por la labor confeccionada y servida, pasan varios meses. Me obligó que para empalmar con el tiempo de facturación disponiendo de capital, realizara giros erróneos a los clientes de largo plazo. En lugar de facturarles doce meses, se les facturaban quince.
Cuando los clientes hubieran pagado las doce, devolvían el exceso.
La Sra. Conchita, me indicaría cuando debería reclamar lo erróneo por supuestas devoluciones de género y así enlazar con los nuevos giros ya normales.
Esto al principio funcionó tan bien que la Sra. ya ni se molestaba en avisar.
Las devoluciones de papel impagado el primer año fueron muy discretas y atendidas de inmediato por nueva facturación, pero al desmadrarse le opuso resistencia a tal falsedad, sin embargo amenazado por despedirle, cobardemente, me resistí aguardando mi jubilación en ciernes.
Si no me llama Ud. tampoco me hubiera atrevido contárselo. Perdone mi cobardía por el mal que puedo haberle causado.
Ni se lo podía imaginar, el pobre. Fue un gran revés saber que en mi haber obraban a saber qué cantidad de papel ficticio. Mal para mi economía, y descrédito. Mal para la Empresa, con números rojos y mal para los clientes encausados, que dejarían de serlo por despecho.
Dispuesto a paliar el máximo daño, le pedí que dedicara el tiempo que fuera necesario, en extraer de la montaña de papel retirado del Banco, aquellas letras que supiera eran falsas.
Lo hizo y sumaba millón y medio, casi el veinte por ciento de la totalidad.
El colmo. Me estaban lloviendo por todas partes estafas. Con grasn esfuerzo, me mantuve impávido y aún le agradecí que se hubiera sincerado. Máxime le pedí que si decidía interponer una demanda contra la Sra. Batlle, se presentara como testigo.
Turbado, sin embargo asintió. Se avergonzaba y asustaba de tener que declarar ante un juzgado contra su antigua patrona.
Puesto en conocimiento de Rodriguez este nuevo asunto, me miraba sin creer.
-Pero Carlos, eres un imán para las personas indecentes. ¿Puedes superar estos continuos descalabros?.
La verdad era que vi con claridad que lo único que medio dominaba era la Urbanización y que mi idea de diversificar capital en negocios dispares, resultaba fatal.
Me dijo que estudiaría la manera de causar el mal menor ya que en principio sacar a la luz pública demanda contra la persona que se suponía era el alma del negocio, era una imprudencia.
Si el contable no se ponía en contacto con ella, y esto manifiestamente asustado como estaba, no lo haría, debía dejarle un mes para estudiar la estratagema a abordar. En este tiempo, simulando ignorancia seguir admitiendo papel y facturación de lo renovado, enseñarlo al jubilado y presentar al banco únicamente lo que seleccionara como bueno.
Luego intentaría ponerse en contacto con alguno de los clientes afectados y ya decidiría posteriormente.
Mientras yo apechugaba con tamaños problemas, en el Palmar de Troya, se iniciaban las apariciones de La Virgen. Era una cuestión que nada tenía que ver conmigo, pero años después vi la correlación. Se trataba de otro tipo de estafa. Esta dirigida a los incautos prosélitos de una secta religiosa.
Nos encontrábamos en la España medieval, bajo este concepto de ignorancia. Pero captaron capital incluso de USA.
Y no tuve más remedio que cerrar el negocio de las Modas, un año después, siguiendo la estratagema propuesta por el abogado.
Como era de suponer, nadie salió ganando. La actuación de la Justicia, en la intervención de negocios, empeora la situación en lugar de resolverla.
Parejas
perdurables ( continuación 52)
El consejo de Rodriguez, lo seguí. Si alguien paga a un técnico para que le resuelva una papeleta, no es muy inteligente luego no seguir sus directrices. Para esto, mejor ahorrarte una nómina y te conduces según las Musas, que son gratis.
Necesitaba un máximo de tiempo en que no trascendiera a la Sra. de Batlle mi conocimiento de la estafa. No fue así con su marido. Ocasionalmente vino a saludarme ajeno a la situación del negocio. Me propuso vender su torre que tanto le costó, ya que se separaba de Conchita.
Hubieron desavenencias familiares con una base económica. Se lamentaba haberme involucrado con el negocio de la Confección Pret a Porter, puesto que lo que él creyó culminación de los deseos sanos de mejorar su familia y satisfacer la habilidad de su mujer, se volvió en contra.
Conchita, se creció prepotente considerando que el dinero del negocio era de ella. Engreída, se enfrascó en gastos superfluos reiterados tanto por cargos al negocio como metiendo mano a la cuenta común familiar. Manirrota era un eufemismo muy suave para definir su proceder imparable.
La única forma que veía para librarse de la bancarrota familiar, era la separación matrimonial. Dado que estaban casados en régimen de separación de bienes, y el chalet de Santa María estaba a su nombre, pensaba atender los gastos de su separación con lo que sacara de la venta.
Ante esta confesión, até cabos con la propuesta de Rodriguez. Al Sr. Batlle le contaría la situación de pe a pa. Pero sacaría partido de ello ya que sutilmente le chantajearía.
-Mire Sr.Batlle. Su mujer me estuvo estafando durante más de un año. Para salir lo más airoso que pueda, por la colosal cifra que baraja, antes de presentar una querella, quiero recuperar lo máximo. Ella seguirá laborando desconociendo que la detecté y al nuevo contable le dí instrucciones de no facturar a doce meses más que a los clientes de toda solvencia y a los dudosos, cada próxima facturación reducirles dos meses de plazo para el pago. En seis meses, la facturación quedaría a los clásicos “a treinta días vista”.
Esto hará que se vayan demostrando los morosos y como si fuera entonces que me entero.
Espero que la cantidad que ahora tengo perdida, con este proceder se reduzca al máximo, pero quedarán las que irremediablemente resulten de la última facturación, que será por la que me querellaré.
Si le parece podemos actuar conjuntamente, pues Ud. quiere separarse y yo recuperar lo estafado. Le ofrezco la cantidad que necesite para su proceso legal, quedando en custodia bajo mi supervisión la venta de su chalet, que le abonaré una vez conocido el saldo final de lo estafado. En estos momentos se trata de millón y medio, que me reservo sin acudir a juicios y solicitudes de embargos en los que a pesar de todo Ud. sería subsidiario con el chalet.
Si aguardamos un año, puede que se reduzca a sólo medio millón, mientras siga laborando normalmente y no sepa que estamos ojo avizor sobre ella.
Me temo que si sospechara, motivaría la quiebra del negocio, para declararse insolvente.
El Sr. Batlle, entendió que más vale pájaro en mano que ciento volando. Se separó de su mujer con un bajo coste judicial consensuado, abonando al abogado lo estipulado con mi dinero adelantado por la garantía de su chalet. No tuvo ningún interés en alertarla por su propio bien.
Resultó el plan, pero durante aquél año, tuve que hacer bastantes equilibrios, temiendo siempre que creciera el papel de colusión.
Me dirigía al Banco Industrial de Crédito con el fin de hacer la última entrega. El director, me puso al corriente del Afaire Matesa, justo salido a la luz por la prensa. Les afectaba a ellos considerablemente, al ser un banco Oficial para la Industria y Comercio.
http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Matesa
El Ministerio reaccionó presionando a los directores para que aseguraran las nuevas inversiones restringiendo ayudas a los sectores textiles.
No era apropiado ahora entregar como garantía letras de Confección.
Lo comenté con Ramón, ya que me estaba hundiendo . Sentía el suelo ceder a mi paso. Ya bastante tenía con los descalabros seguidos, para estar alerta de todos los negocios, que ya no podía atender personalmente, y se convertía en controlar a los segundos de a bordo de cada uno, o bien repasar contablidades.
Ramón siendo el último que me lió con el negocio de los trofeos deportivos, se ofreció a ayudarme en el control y me sugirió que trajera el papel al director del Banco Exterior, el que le había recomendado visitarme, ya que eran grandes amigos.
Esto era cierto pero lo que no quería era que un solo banco mantuviera tal cantidad del papel de un mismo negocio, sin embargo tenía que asumirlo.
Por descontado mis diálogos con Tere ya llevaban meses en que no salían a relucir los negocios. Si había alguna mención, la desviaba en los asuntos de obras en Santa María.
Pero mi preocupación llegó a oídas de mi amigo de la Notaría. Claro le llegó por cuanto se lo comenté. A alguien tenía que confesar mis miedos.
La propuesta que me hizo, me dio nueva esperanza, pues en él sí, podía confiar.
El consejo de Rodriguez, lo seguí. Si alguien paga a un técnico para que le resuelva una papeleta, no es muy inteligente luego no seguir sus directrices. Para esto, mejor ahorrarte una nómina y te conduces según las Musas, que son gratis.
Necesitaba un máximo de tiempo en que no trascendiera a la Sra. de Batlle mi conocimiento de la estafa. No fue así con su marido. Ocasionalmente vino a saludarme ajeno a la situación del negocio. Me propuso vender su torre que tanto le costó, ya que se separaba de Conchita.
Hubieron desavenencias familiares con una base económica. Se lamentaba haberme involucrado con el negocio de la Confección Pret a Porter, puesto que lo que él creyó culminación de los deseos sanos de mejorar su familia y satisfacer la habilidad de su mujer, se volvió en contra.
Conchita, se creció prepotente considerando que el dinero del negocio era de ella. Engreída, se enfrascó en gastos superfluos reiterados tanto por cargos al negocio como metiendo mano a la cuenta común familiar. Manirrota era un eufemismo muy suave para definir su proceder imparable.
La única forma que veía para librarse de la bancarrota familiar, era la separación matrimonial. Dado que estaban casados en régimen de separación de bienes, y el chalet de Santa María estaba a su nombre, pensaba atender los gastos de su separación con lo que sacara de la venta.
Ante esta confesión, até cabos con la propuesta de Rodriguez. Al Sr. Batlle le contaría la situación de pe a pa. Pero sacaría partido de ello ya que sutilmente le chantajearía.
-Mire Sr.Batlle. Su mujer me estuvo estafando durante más de un año. Para salir lo más airoso que pueda, por la colosal cifra que baraja, antes de presentar una querella, quiero recuperar lo máximo. Ella seguirá laborando desconociendo que la detecté y al nuevo contable le dí instrucciones de no facturar a doce meses más que a los clientes de toda solvencia y a los dudosos, cada próxima facturación reducirles dos meses de plazo para el pago. En seis meses, la facturación quedaría a los clásicos “a treinta días vista”.
Esto hará que se vayan demostrando los morosos y como si fuera entonces que me entero.
Espero que la cantidad que ahora tengo perdida, con este proceder se reduzca al máximo, pero quedarán las que irremediablemente resulten de la última facturación, que será por la que me querellaré.
Si le parece podemos actuar conjuntamente, pues Ud. quiere separarse y yo recuperar lo estafado. Le ofrezco la cantidad que necesite para su proceso legal, quedando en custodia bajo mi supervisión la venta de su chalet, que le abonaré una vez conocido el saldo final de lo estafado. En estos momentos se trata de millón y medio, que me reservo sin acudir a juicios y solicitudes de embargos en los que a pesar de todo Ud. sería subsidiario con el chalet.
Si aguardamos un año, puede que se reduzca a sólo medio millón, mientras siga laborando normalmente y no sepa que estamos ojo avizor sobre ella.
Me temo que si sospechara, motivaría la quiebra del negocio, para declararse insolvente.
El Sr. Batlle, entendió que más vale pájaro en mano que ciento volando. Se separó de su mujer con un bajo coste judicial consensuado, abonando al abogado lo estipulado con mi dinero adelantado por la garantía de su chalet. No tuvo ningún interés en alertarla por su propio bien.
Resultó el plan, pero durante aquél año, tuve que hacer bastantes equilibrios, temiendo siempre que creciera el papel de colusión.
Me dirigía al Banco Industrial de Crédito con el fin de hacer la última entrega. El director, me puso al corriente del Afaire Matesa, justo salido a la luz por la prensa. Les afectaba a ellos considerablemente, al ser un banco Oficial para la Industria y Comercio.
http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Matesa
El Ministerio reaccionó presionando a los directores para que aseguraran las nuevas inversiones restringiendo ayudas a los sectores textiles.
No era apropiado ahora entregar como garantía letras de Confección.
Lo comenté con Ramón, ya que me estaba hundiendo . Sentía el suelo ceder a mi paso. Ya bastante tenía con los descalabros seguidos, para estar alerta de todos los negocios, que ya no podía atender personalmente, y se convertía en controlar a los segundos de a bordo de cada uno, o bien repasar contablidades.
Ramón siendo el último que me lió con el negocio de los trofeos deportivos, se ofreció a ayudarme en el control y me sugirió que trajera el papel al director del Banco Exterior, el que le había recomendado visitarme, ya que eran grandes amigos.
Esto era cierto pero lo que no quería era que un solo banco mantuviera tal cantidad del papel de un mismo negocio, sin embargo tenía que asumirlo.
Por descontado mis diálogos con Tere ya llevaban meses en que no salían a relucir los negocios. Si había alguna mención, la desviaba en los asuntos de obras en Santa María.
Pero mi preocupación llegó a oídas de mi amigo de la Notaría. Claro le llegó por cuanto se lo comenté. A alguien tenía que confesar mis miedos.
La propuesta que me hizo, me dio nueva esperanza, pues en él sí, podía confiar.
Parejas
Perdurables (
continuación 52 a )
Jacinto era uno de los colegas de la etapa estudiantil, de cuando peripateábamos por la Diagonal y curiosamente en nuestra etapa laboral sentó base asimismo en la Diagonal, frente al banco del paseo en que muchas veces nos sentábamos mientras esperábamos a los demás peripateantes.
Sí. Enfrente de aquél banco, pintado ene veces de verde, por los empleados Municipales, se situaba la Notaría. Era su Oficial primero y dirigía la oficina de tal categoría, destacada como la número uno, entre cincuenta y siete que existían en Barcelona.
Me ayudó con su propuesta, que la acepté encantado por sentirme menos solo ante un entorno comercial adverso.
Y es que el año que tuve que aguardar para dar al traste con el negocio de Modas, sin esta ayudita, hubiera acabado mucho peor.
Claro, es que el Sr. Batlle, no lo contó todo. Tuve que enterarme tres meses después que el motivo de su separación conyugal, tenía raíz más profunda.
La Sra. no era simplemente manirrota, tenía a su disposición a un Chulo.
Él lo sospechó tanto por los dispendios excesivos que realizaba su mujer, como por la rara compañía que no le faltaba en todas sus giras por las pasarelas extranjeras.
Cuando vigilada por un detective, obtuvo evidencia, decidió la separación.
Esto se lo calló, ya que no le alteraba la situación para conmigo, pero quizá yo hubiera reaccionado antes a las respuestas de Conchita, al ver ella como le mermaba el dinero.
El plan de reducción crediticia para una serie de clientes, la sometió a insostenible mengua de capital destinado a sus caprichos.
Como el contable bajo mis instrucciones no bajaba la guardia, Conchita reaccionó con inusitada solución, paliando buena parte sus efectos.
Alquiló un local en L`Hospitalet, instalando un Shop de modelitos Pret a Porter. Al frente, del comercio puso a su Chulo.
Ignorando que ya estaba descubierta, simuló que las letras devueltas provocadas por ella, se debían a género devuelto, o errores de contabilidad.
Así las próximas emisiones, serían correctas a excepción que aparecía un nuevo cliente en L`Hospitalet, al que se le entregaba en plan de favorecer al negocio, series de su producción reciente y las supuestas devoluciones inexistentes, todo a precio reducido, y en depósito, para venta directa al selecto público juvenil entusiasta de ir a la moda siempre.
.
El Chulo recibía pues un género que si se vendía, bien, y si no, ya le entregaría lo que hiciera falta Conchita.
Me enteré de la anomalía, cuando el contable me presentaba reiteradamente facturaciones ridículas por entregas voluminosas de género a una tienda.
No casaba que disponiendo de material en consigna, del cual abonaba aquellas mínimas cantidades siguiera incrementando pedidos.
Ramón tal como se me ofreció, visitó la tienda como presunto cliente y descubrió el pastel.
Ahora éramos dos jugando al escondite. Yo intentaba seguir fingiendo ignorar la estratagema de Conchita. Ella seguiría su plan mientras creyera que yo lo ignoraba.
Pude aguantar esta situación, viendo como contablemente se reducía la estafa del millón y medio por facturación por rutas galaicas. Sin embargo, paralelamente surgía una supuesta cantidad de género almacenado en la tienda del Chulo, que no se cobraba.
Seguí el plan, dado que aún así, la cantidad en posesión del Chulo, crecía bastante menos que lo que se rebajaba de los morosos.
Quizá Conchita, con lo recibido por la separación de su marido, pudo hacer frente a bastantes letras de colusión. Eso sí, perdiendo buen número de clientes que lo habían sido unos cuantos años.
En el interín Jacinto creó una Sociedad, para un negocio emergente: Los congelados.
Conociendo mis dotes organizativos, me propuso dirigiera la nueva Empresa en Gerona. Y podía aprovechar mi red de cuentas bancarias, para abrir la cuenta en el Banco Industrial, que me rechazó el papel de los Modelitos, por pertenecer al ramo textil, denigrado.
Ahora pediría un crédito para adquirir una cámara de frío a 20 grados bajo cero con volumen de ciento cincuenta metros cúbicos, desarmable.
La podríamos ubicar donde interesara. Era discreta para empezar el negocio, que una vez vistos los resultados serviría como almacén de socorro de la nave a construir en solar propiedad, a quince kilómetros de Gerona. La cámara de obra la proyecté de mil metros cúbicos. Y resultó de maravilla.
Esta vez presenté al banco, el balance preceptivo para ser cliente de crédito. Lo que precisaba para iniciar el negocio, era poco importante. Lo que tenía interés era estar catalogado para cuando se consolidara la nueva industria por la provincia Gerundense, que para llenar en su día la cámara con mil metros cúbicos de productos congelados, los proveedores presentarían facturas millonarias.
Al realizar el balance dirigido al Banco, me di cuenta de cuan falsa es la Sociedad. El balance que presenté siendo real, daba un resultado a mi favor excedido de los cien millones.
Pero esta era la lectura del Banco que para sus cuentas, representaba un posible cliente de diez millones de crédito.
La lectura de un comerciante, hubiera sido deducidos los valores de patrimonio, como la del treinta y cinco por ciento más el valor comercial oscilante según las atribuciones del mercado en aquellos días, de ochenta millones.
La lectura que me hacía para mi fuero interior, era la de unos escasos siete millones.
Sabía perfectamente que si cesaba los negocios, el haber, con el debe, jamás me permitiría disponer a mano del valor real. Tendría que despedir a medio centenar de personas. Tendría que desprenderme de la Urbanización a muy bajo precio. Tendría que indemnizar a los asuntos pendientes, perdiendo sus beneficios, tendría que pasar cuentas con Hacienda, tendría……
Y así era como la sociedad me vería, muy distinto a la realidad que yo percibía. Extrapolando, ahora catalogo a los negocios multimillonarios como espadas de Damocles que penden de las cabezas de sus representantes. Y que deben escudarse muy bien bajo Entidades con numerosos responsables. Razón previa para dividir el efecto del más que posible descalabro cuando se presenta. Y éste llega tarde, o temprano según el grado de falsedad con que actúan.
He vivido ya tantos años, que he constatado esto, multitud de veces por conocimiento directo, o por los que trascendieron a la prensa imposibles de ocultar al público.
Expuse como uno de los colegas recién terminada la carrera, tuvo la suerte de ingresar en la importante y solvente Maquinista Marítima y Terrestre. Empresa digna de representar a la Industria Catalana. Cómo se quedó sin empleo a los tres años de su ingreso y dos años después absorbida por otra más importante aún, vista su quiebra.
Pues bien éste, uno de tantos ejemplos conocidos lo rememoro, por cuanto la nueva empresa, al cabo de pocos años, fue intervenida estatalmente y bastantes años después, absorbida por Alston, francesa de primerísima línea, que ahora anda también con reducción de empleo, entre los cuales ¡vaya coincidencia!, se halla mi nieta Carla, recién acabada la carrera de Ingeniera Aeronáutica.
Menos mal que no le importa siendo Andorrana, el seguir con la empresa en su sede Española en Barcelona, o, trasladarse a su central Francesa, e incluso acudir a otra empresa idónea para desarrollar los conocimientos adquiridos de la profesión.
A lo que iba, pues. De nuevo era entusiásticamente recibido por el director del Banco Industrial, como destacado cliente, con parabienes hipócritas cada vez que traspasaba el umbral de su despacho. Y yo, intrigado, temía como acabarían mis asuntos cada vez más intrincados. Y que formaban un tejido difícil de deshacer.
Jacinto era uno de los colegas de la etapa estudiantil, de cuando peripateábamos por la Diagonal y curiosamente en nuestra etapa laboral sentó base asimismo en la Diagonal, frente al banco del paseo en que muchas veces nos sentábamos mientras esperábamos a los demás peripateantes.
Sí. Enfrente de aquél banco, pintado ene veces de verde, por los empleados Municipales, se situaba la Notaría. Era su Oficial primero y dirigía la oficina de tal categoría, destacada como la número uno, entre cincuenta y siete que existían en Barcelona.
Me ayudó con su propuesta, que la acepté encantado por sentirme menos solo ante un entorno comercial adverso.
Y es que el año que tuve que aguardar para dar al traste con el negocio de Modas, sin esta ayudita, hubiera acabado mucho peor.
Claro, es que el Sr. Batlle, no lo contó todo. Tuve que enterarme tres meses después que el motivo de su separación conyugal, tenía raíz más profunda.
La Sra. no era simplemente manirrota, tenía a su disposición a un Chulo.
Él lo sospechó tanto por los dispendios excesivos que realizaba su mujer, como por la rara compañía que no le faltaba en todas sus giras por las pasarelas extranjeras.
Cuando vigilada por un detective, obtuvo evidencia, decidió la separación.
Esto se lo calló, ya que no le alteraba la situación para conmigo, pero quizá yo hubiera reaccionado antes a las respuestas de Conchita, al ver ella como le mermaba el dinero.
El plan de reducción crediticia para una serie de clientes, la sometió a insostenible mengua de capital destinado a sus caprichos.
Como el contable bajo mis instrucciones no bajaba la guardia, Conchita reaccionó con inusitada solución, paliando buena parte sus efectos.
Alquiló un local en L`Hospitalet, instalando un Shop de modelitos Pret a Porter. Al frente, del comercio puso a su Chulo.
Ignorando que ya estaba descubierta, simuló que las letras devueltas provocadas por ella, se debían a género devuelto, o errores de contabilidad.
Así las próximas emisiones, serían correctas a excepción que aparecía un nuevo cliente en L`Hospitalet, al que se le entregaba en plan de favorecer al negocio, series de su producción reciente y las supuestas devoluciones inexistentes, todo a precio reducido, y en depósito, para venta directa al selecto público juvenil entusiasta de ir a la moda siempre.
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El Chulo recibía pues un género que si se vendía, bien, y si no, ya le entregaría lo que hiciera falta Conchita.
Me enteré de la anomalía, cuando el contable me presentaba reiteradamente facturaciones ridículas por entregas voluminosas de género a una tienda.
No casaba que disponiendo de material en consigna, del cual abonaba aquellas mínimas cantidades siguiera incrementando pedidos.
Ramón tal como se me ofreció, visitó la tienda como presunto cliente y descubrió el pastel.
Ahora éramos dos jugando al escondite. Yo intentaba seguir fingiendo ignorar la estratagema de Conchita. Ella seguiría su plan mientras creyera que yo lo ignoraba.
Pude aguantar esta situación, viendo como contablemente se reducía la estafa del millón y medio por facturación por rutas galaicas. Sin embargo, paralelamente surgía una supuesta cantidad de género almacenado en la tienda del Chulo, que no se cobraba.
Seguí el plan, dado que aún así, la cantidad en posesión del Chulo, crecía bastante menos que lo que se rebajaba de los morosos.
Quizá Conchita, con lo recibido por la separación de su marido, pudo hacer frente a bastantes letras de colusión. Eso sí, perdiendo buen número de clientes que lo habían sido unos cuantos años.
En el interín Jacinto creó una Sociedad, para un negocio emergente: Los congelados.
Conociendo mis dotes organizativos, me propuso dirigiera la nueva Empresa en Gerona. Y podía aprovechar mi red de cuentas bancarias, para abrir la cuenta en el Banco Industrial, que me rechazó el papel de los Modelitos, por pertenecer al ramo textil, denigrado.
Ahora pediría un crédito para adquirir una cámara de frío a 20 grados bajo cero con volumen de ciento cincuenta metros cúbicos, desarmable.
La podríamos ubicar donde interesara. Era discreta para empezar el negocio, que una vez vistos los resultados serviría como almacén de socorro de la nave a construir en solar propiedad, a quince kilómetros de Gerona. La cámara de obra la proyecté de mil metros cúbicos. Y resultó de maravilla.
Esta vez presenté al banco, el balance preceptivo para ser cliente de crédito. Lo que precisaba para iniciar el negocio, era poco importante. Lo que tenía interés era estar catalogado para cuando se consolidara la nueva industria por la provincia Gerundense, que para llenar en su día la cámara con mil metros cúbicos de productos congelados, los proveedores presentarían facturas millonarias.
Al realizar el balance dirigido al Banco, me di cuenta de cuan falsa es la Sociedad. El balance que presenté siendo real, daba un resultado a mi favor excedido de los cien millones.
Pero esta era la lectura del Banco que para sus cuentas, representaba un posible cliente de diez millones de crédito.
La lectura de un comerciante, hubiera sido deducidos los valores de patrimonio, como la del treinta y cinco por ciento más el valor comercial oscilante según las atribuciones del mercado en aquellos días, de ochenta millones.
La lectura que me hacía para mi fuero interior, era la de unos escasos siete millones.
Sabía perfectamente que si cesaba los negocios, el haber, con el debe, jamás me permitiría disponer a mano del valor real. Tendría que despedir a medio centenar de personas. Tendría que desprenderme de la Urbanización a muy bajo precio. Tendría que indemnizar a los asuntos pendientes, perdiendo sus beneficios, tendría que pasar cuentas con Hacienda, tendría……
Y así era como la sociedad me vería, muy distinto a la realidad que yo percibía. Extrapolando, ahora catalogo a los negocios multimillonarios como espadas de Damocles que penden de las cabezas de sus representantes. Y que deben escudarse muy bien bajo Entidades con numerosos responsables. Razón previa para dividir el efecto del más que posible descalabro cuando se presenta. Y éste llega tarde, o temprano según el grado de falsedad con que actúan.
He vivido ya tantos años, que he constatado esto, multitud de veces por conocimiento directo, o por los que trascendieron a la prensa imposibles de ocultar al público.
Expuse como uno de los colegas recién terminada la carrera, tuvo la suerte de ingresar en la importante y solvente Maquinista Marítima y Terrestre. Empresa digna de representar a la Industria Catalana. Cómo se quedó sin empleo a los tres años de su ingreso y dos años después absorbida por otra más importante aún, vista su quiebra.
Pues bien éste, uno de tantos ejemplos conocidos lo rememoro, por cuanto la nueva empresa, al cabo de pocos años, fue intervenida estatalmente y bastantes años después, absorbida por Alston, francesa de primerísima línea, que ahora anda también con reducción de empleo, entre los cuales ¡vaya coincidencia!, se halla mi nieta Carla, recién acabada la carrera de Ingeniera Aeronáutica.
Menos mal que no le importa siendo Andorrana, el seguir con la empresa en su sede Española en Barcelona, o, trasladarse a su central Francesa, e incluso acudir a otra empresa idónea para desarrollar los conocimientos adquiridos de la profesión.
A lo que iba, pues. De nuevo era entusiásticamente recibido por el director del Banco Industrial, como destacado cliente, con parabienes hipócritas cada vez que traspasaba el umbral de su despacho. Y yo, intrigado, temía como acabarían mis asuntos cada vez más intrincados. Y que formaban un tejido difícil de deshacer.
Parejas perdurables (continuación 53 )
El juego del gato y el ratón entre la Sra. Conchita y yo, se mantuvo hasta la consumación de las devoluciones del papel comercial ficticio.
Viendo como su apropiación de modo sofisticado del capital de la sociedad se trasladó a una demostrable estafa por crear una ilegal filial en manos del Chulo, decidí pasar definitivamente el caso a Rodriguez.
La sociedad de modas por descontado se disolvía. La Sra. Conchita, ex de Batlle, recibió citación para defenderse de la imputación de estafa.
Esto ya lo advirtió Rodriguez, no serviría para recuperar ni una peseta, aparte que acarrearía gastos judiciales , e incordio para la querellada.
Así fue. Tres años duraron las comparecencias, con unas incompresibles resoluciones llamadas Sentencias, que por poco resulto yo el culpable.
Pero la demanda contra el Chulo, estaba mejor definida. Se le reclamaba medio millón, que era la cantidad que tal como presumí, sería la definitiva como resto del millón y medio inicial estafado por la interfecta.
A pesar de su nula defensa, medio año se precisó para conseguir la sentencia de embargo del género acumulado y no satisfecho. El alquiler del local, al conocer la sentencia, fue desatendido por el Chulo y su clienta. Se sumó pues a mi reclamación, la del propietario, promoviendo su desahucio.
El Juzgado tuvo que almacenar en sus dependencias los cientos de vestidos y blusas, en espera de la subasta.
La subasta llegó a ejecutarse cuatro años después. La puja miserable obtenida, lo fue por cuanto aquél género no era apetente para un público normal. Lo era en todo caso para los amantes de los museos.
¿Qué joven, iba a interesarse por modelos de seis años atrás?.
Rodriguez, dijo que con aquella miseria, daba por satisfechos sus emolumentos. Tuvo que atender los gastos administrativos por almacenaje en el juzgado durante cuatro años.
Después de todo ya me lo advirtió. Los Ciudadanos honrados han de acudir a la Justicia y ésta aunque tarde, algún día llega.
No tuve opción: ¡Votos, para la eficaz Justicia!.
O, ¿es que es un negocio de la Administración, otorgando actividad laboral a Jueces, Abogados, Procuradores, Notarios, Registradores y demás elenco legal y administrativo?.
Pues la pérdida infringida, merced a la actividad de la Sociedad de Congelados, se mitigó, en tanto que progresó la construcción de los Apartamentos en Santa María y preparaba la del Restaurante que se le ocurrió a Ramón, darle el nombre original de C`an Regalesia.
El juego del gato y el ratón entre la Sra. Conchita y yo, se mantuvo hasta la consumación de las devoluciones del papel comercial ficticio.
Viendo como su apropiación de modo sofisticado del capital de la sociedad se trasladó a una demostrable estafa por crear una ilegal filial en manos del Chulo, decidí pasar definitivamente el caso a Rodriguez.
La sociedad de modas por descontado se disolvía. La Sra. Conchita, ex de Batlle, recibió citación para defenderse de la imputación de estafa.
Esto ya lo advirtió Rodriguez, no serviría para recuperar ni una peseta, aparte que acarrearía gastos judiciales , e incordio para la querellada.
Así fue. Tres años duraron las comparecencias, con unas incompresibles resoluciones llamadas Sentencias, que por poco resulto yo el culpable.
Pero la demanda contra el Chulo, estaba mejor definida. Se le reclamaba medio millón, que era la cantidad que tal como presumí, sería la definitiva como resto del millón y medio inicial estafado por la interfecta.
A pesar de su nula defensa, medio año se precisó para conseguir la sentencia de embargo del género acumulado y no satisfecho. El alquiler del local, al conocer la sentencia, fue desatendido por el Chulo y su clienta. Se sumó pues a mi reclamación, la del propietario, promoviendo su desahucio.
El Juzgado tuvo que almacenar en sus dependencias los cientos de vestidos y blusas, en espera de la subasta.
La subasta llegó a ejecutarse cuatro años después. La puja miserable obtenida, lo fue por cuanto aquél género no era apetente para un público normal. Lo era en todo caso para los amantes de los museos.
¿Qué joven, iba a interesarse por modelos de seis años atrás?.
Rodriguez, dijo que con aquella miseria, daba por satisfechos sus emolumentos. Tuvo que atender los gastos administrativos por almacenaje en el juzgado durante cuatro años.
Después de todo ya me lo advirtió. Los Ciudadanos honrados han de acudir a la Justicia y ésta aunque tarde, algún día llega.
No tuve opción: ¡Votos, para la eficaz Justicia!.
O, ¿es que es un negocio de la Administración, otorgando actividad laboral a Jueces, Abogados, Procuradores, Notarios, Registradores y demás elenco legal y administrativo?.
Pues la pérdida infringida, merced a la actividad de la Sociedad de Congelados, se mitigó, en tanto que progresó la construcción de los Apartamentos en Santa María y preparaba la del Restaurante que se le ocurrió a Ramón, darle el nombre original de C`an Regalesia.
Parejas
perdurables ( continuación 53 a )
Ya entré en la Autopista de Gerona. Aquí, podré correr algo más. No me atreví al atravesar la ciudad. El coche, un sencillo Seat 6oo de la mujer de Jacinto, ha sido un préstamo de favor, ya que tengo el mío en el taller. Y velo para que pueda devolverlo esta noche inmaculado.
El que me lo haya ofrecido por su propio interés, dada su calidad de socio, no deja de ser una deferencia de amigo poco habitual. Y su mujer, al consentir, deposita gran confianza en mí.
Esto iba discurriendo, cuando noté un ruido repentino alarmante.
¡Vaya!, pensé. Lo que faltaba, que se estropee. Reducí la marcha, dirigiéndome al arcén, pero el ruido desapareció. Sin parar, volví al carril haciendo caso omiso de un ruido de advertencia.
Pues de nuevo el ruido, me alarmó y al intentar acelerar, era atronador. Reducí, pasé al arcén me apeé y no supe dar con el origen del ruido. Motor con temperatura normal, nivel agua, correcto, el del aceite, lo mismo. La explosión en régimen del motor, correcta. El ventilador con la correa tensa.
Agotando mi sapiencia, de nuevo, emprendí la marcha, pero esta vez me di cuenta que empezaba el ruido a los 60 km/h. Si aceleraba, la cosa se ponía fea.
Siendo ya tarde, me resigné a seguir los cien kilómetros que faltaban para llegar a las cámaras de congelación en Salt (Gerona), a menos de 60 Km/h. Llegaría con más de una hora de retraso, pero no me atreví a más.
Llegué dispuesto a traer también el coche prestado al taller. Lo telefoneé a Jacinto, para que supiera que no era por mi causa.
¡Que va!. No era mi causa. El motivo era la baca en la capota que iba de vacío. Pasados los 65 Km/h, se acababa el ruído. La vibración a esta velocidad producida por el aire, dejaba de ser audible. Se le olvidó decírmelo al entregarme el coche.
El regreso por el Autopista, alcancé los 110 Km/h, sin novedad. Y era el tope de velocidad que alcanzaban los Seat 600, al mismo tiempo que era límite permitido por Autopista, como si lo hubieran fabricado, consensuado con el ministerio de Tráfico.
A la mañana siguiente, recogí mi coche del taller y lo aparqué cerca del despacho.
Como tenía bastantes asuntos que resolver, no fui a comer a casa. Bajé al bar de la esquina a tomar un refrigerio, y en diez minutos ya estaba de nuevo metido en harina (es un decir).
Llamé a Tere y le dije que incluso llegaría tarde a cenar. No la sorprendió, pues ya lo tomaba como costumbre.
Y esta vez, llegué aún más tarde que de costumbre y en taxi.
Al salir del despacho ya tarde, me dirigía a dónde creía dejé aparcado el coche. Pero no era allí. Entonces hice memoria y recordé que aquél lugar había sido el normal que usé tres días antes. Di la vuelta a la manzana, pero no estaba. Ya dudaba dónde lo dejé. Casi nunca podía aparcar al mismo sitio por la densidad de vehículos por la zona del despacho. Sin embargo empecé a preocuparme. Di más vueltas en tres manzanas adyacentes y después de supervisar unos cientos de coches, sin hallarlo, al ser muy tarde, tomé un taxi con gran preocupación.
Tere me dijo:
-Te lo han robado. Esto está a la orden del día, parece que lo ignoras.
No lo ignoraba pero era difícil de asumir que me ocurriera a mí. Tanto es así, que a la mañana siguiente, amplié mi recorrido de inspección a las cinco manzanas adyacentes, a la que debía estar el coche. Con el mismo negativo resultado, decidí por fin denunciarlo a la policía. Y perder la mañana por presentarme a la comisaría y relatar el presunto robo ignorando hora del mismo. No me atreví a decir que posiblemente ya eran treinta horas. Tampoco pude dar la ubicación concreta.
Esto era simplemente para servir al reclamar a la Cía, de Seguros. Pues sin tal requisito no respetan pólizas ni que estén a todo riesgo.
Luego el parte a la Aseguradora, y a pensar en adquirir otro vehículo, dando a éste por perdido definitivamente.
Jacinto se ofreció de nuevo. Hasta el fin de semana, podía usar el de su mujer. Se lo agradecí, pues evitaba en lo posible acudir a los coches de alquiler de Gómez.
Aún no me había endosado el Mercedes, pero esta sustracción, tuvo algo que ver para que posteriormente le aceptara la oferta de su fallido socio Andorrano.
El lunes siguiente a media mañana una llamada al despacho preguntan por mí y mi coche. Un desconocido me indicaba que se hallaba aparcado frente al Molino, local de fiestas, en el Paralelo.
Acudí y vi visiones. En perfecto estado, aparcado sin infracción alguna. ¿Cómo lo abandonarían con tal cuidado?. Al ponerlo en marcha lo entendí:
Se acabó la gasolina
Ya entré en la Autopista de Gerona. Aquí, podré correr algo más. No me atreví al atravesar la ciudad. El coche, un sencillo Seat 6oo de la mujer de Jacinto, ha sido un préstamo de favor, ya que tengo el mío en el taller. Y velo para que pueda devolverlo esta noche inmaculado.
El que me lo haya ofrecido por su propio interés, dada su calidad de socio, no deja de ser una deferencia de amigo poco habitual. Y su mujer, al consentir, deposita gran confianza en mí.
Esto iba discurriendo, cuando noté un ruido repentino alarmante.
¡Vaya!, pensé. Lo que faltaba, que se estropee. Reducí la marcha, dirigiéndome al arcén, pero el ruido desapareció. Sin parar, volví al carril haciendo caso omiso de un ruido de advertencia.
Pues de nuevo el ruido, me alarmó y al intentar acelerar, era atronador. Reducí, pasé al arcén me apeé y no supe dar con el origen del ruido. Motor con temperatura normal, nivel agua, correcto, el del aceite, lo mismo. La explosión en régimen del motor, correcta. El ventilador con la correa tensa.
Agotando mi sapiencia, de nuevo, emprendí la marcha, pero esta vez me di cuenta que empezaba el ruido a los 60 km/h. Si aceleraba, la cosa se ponía fea.
Siendo ya tarde, me resigné a seguir los cien kilómetros que faltaban para llegar a las cámaras de congelación en Salt (Gerona), a menos de 60 Km/h. Llegaría con más de una hora de retraso, pero no me atreví a más.
Llegué dispuesto a traer también el coche prestado al taller. Lo telefoneé a Jacinto, para que supiera que no era por mi causa.
¡Que va!. No era mi causa. El motivo era la baca en la capota que iba de vacío. Pasados los 65 Km/h, se acababa el ruído. La vibración a esta velocidad producida por el aire, dejaba de ser audible. Se le olvidó decírmelo al entregarme el coche.
El regreso por el Autopista, alcancé los 110 Km/h, sin novedad. Y era el tope de velocidad que alcanzaban los Seat 600, al mismo tiempo que era límite permitido por Autopista, como si lo hubieran fabricado, consensuado con el ministerio de Tráfico.
A la mañana siguiente, recogí mi coche del taller y lo aparqué cerca del despacho.
Como tenía bastantes asuntos que resolver, no fui a comer a casa. Bajé al bar de la esquina a tomar un refrigerio, y en diez minutos ya estaba de nuevo metido en harina (es un decir).
Llamé a Tere y le dije que incluso llegaría tarde a cenar. No la sorprendió, pues ya lo tomaba como costumbre.
Y esta vez, llegué aún más tarde que de costumbre y en taxi.
Al salir del despacho ya tarde, me dirigía a dónde creía dejé aparcado el coche. Pero no era allí. Entonces hice memoria y recordé que aquél lugar había sido el normal que usé tres días antes. Di la vuelta a la manzana, pero no estaba. Ya dudaba dónde lo dejé. Casi nunca podía aparcar al mismo sitio por la densidad de vehículos por la zona del despacho. Sin embargo empecé a preocuparme. Di más vueltas en tres manzanas adyacentes y después de supervisar unos cientos de coches, sin hallarlo, al ser muy tarde, tomé un taxi con gran preocupación.
Tere me dijo:
-Te lo han robado. Esto está a la orden del día, parece que lo ignoras.
No lo ignoraba pero era difícil de asumir que me ocurriera a mí. Tanto es así, que a la mañana siguiente, amplié mi recorrido de inspección a las cinco manzanas adyacentes, a la que debía estar el coche. Con el mismo negativo resultado, decidí por fin denunciarlo a la policía. Y perder la mañana por presentarme a la comisaría y relatar el presunto robo ignorando hora del mismo. No me atreví a decir que posiblemente ya eran treinta horas. Tampoco pude dar la ubicación concreta.
Esto era simplemente para servir al reclamar a la Cía, de Seguros. Pues sin tal requisito no respetan pólizas ni que estén a todo riesgo.
Luego el parte a la Aseguradora, y a pensar en adquirir otro vehículo, dando a éste por perdido definitivamente.
Jacinto se ofreció de nuevo. Hasta el fin de semana, podía usar el de su mujer. Se lo agradecí, pues evitaba en lo posible acudir a los coches de alquiler de Gómez.
Aún no me había endosado el Mercedes, pero esta sustracción, tuvo algo que ver para que posteriormente le aceptara la oferta de su fallido socio Andorrano.
El lunes siguiente a media mañana una llamada al despacho preguntan por mí y mi coche. Un desconocido me indicaba que se hallaba aparcado frente al Molino, local de fiestas, en el Paralelo.
Acudí y vi visiones. En perfecto estado, aparcado sin infracción alguna. ¿Cómo lo abandonarían con tal cuidado?. Al ponerlo en marcha lo entendí:
Se acabó la gasolina
Parejas
perdurables (continuación
53 b )
Dedicarme dos días a la semana a mis obligaciones en Gerona por el nuevo negocio, aparte de disfrutar de la creación de un negocio casi desconocido aquellos años, le saqué partido, tanto por el ficticio prestigio ante terceros, como manejo de capital aplicable al conjunto de negocios.
Deseaba lograr como máximo en un par de años, la desvinculación administrativa de todos ellos.
Una vez reducido el “imperio, caos” de mis negocios, en mala hora intuidos como seguridad económica, pasaría a la fase final de traspaso de la Urbanización a la entidad mejor postora que existiera en su día.
Pero por otro lado venían a mi memoria los fracasos de grandes empresas y sus soluciones merced a intervenciones políticas. Mis negocios eran de tan ínfima categoría, que de fracasar, me convertía en un responsable malvado, carne de presidio.
A mi mente fluían recuerdos de casos que se mantenían vigentes o por la prensa, o por conocidos que tuvieron que sufrir en sus carnes, la impotencia del pequeño inversor.
A continuación dejo unos ejemplos:
La Seda Barcelonesa
http://lagrancorrupcion.blogspot.com/2011/06/la-seda-de-barcelona-sa.html
Dedicarme dos días a la semana a mis obligaciones en Gerona por el nuevo negocio, aparte de disfrutar de la creación de un negocio casi desconocido aquellos años, le saqué partido, tanto por el ficticio prestigio ante terceros, como manejo de capital aplicable al conjunto de negocios.
Deseaba lograr como máximo en un par de años, la desvinculación administrativa de todos ellos.
Una vez reducido el “imperio, caos” de mis negocios, en mala hora intuidos como seguridad económica, pasaría a la fase final de traspaso de la Urbanización a la entidad mejor postora que existiera en su día.
Pero por otro lado venían a mi memoria los fracasos de grandes empresas y sus soluciones merced a intervenciones políticas. Mis negocios eran de tan ínfima categoría, que de fracasar, me convertía en un responsable malvado, carne de presidio.
A mi mente fluían recuerdos de casos que se mantenían vigentes o por la prensa, o por conocidos que tuvieron que sufrir en sus carnes, la impotencia del pequeño inversor.
A continuación dejo unos ejemplos:
La Seda Barcelonesa
http://lagrancorrupcion.blogspot.com/2011/06/la-seda-de-barcelona-sa.html
Extraigo de este reportaje de Rafael del Barco Carreras, algunos fragmentos:
“Barcelona 23-06-2011. Durante décadas la Seda para mí solo era un mamotreto industrial que olía muy mal en la autovía de Castelldefels, aunque recuerdo al fallecido periodista Sargatal comentarme sobre la empresa. Los 70, otros tiempos. Ignoro si aquel mal olor desapareció pero por lo que me cuentan… ¡ahora me huele peor! El mejunje entre político-financieros que la salvaron, la hundieron, se enriquecieron y desesperaron a los accionistas, proveedores y personal, parece que continúa, y el caso merece incluirse en la Gran Corrupción barcelonesa, aunque comparado con otros sea de menor enjundia. “…..
Efectivamente a partir de los 70, se podía entrar a Barcelona, pasando por la zona de diez kilómetros que envolvía a la Seda de atmósfera apestosa por los productos químicos usados en su industria, del todo saneada. Era una vergüenza para los Barceloneses, recibir al turismo Nacional o, Extranjero como si entraran a una Ciudad-cloaca. Lo que refiere el reportero, es a los trapicheos administrativo-económicos.
…..“Resumiendo lo ocurrido en La Seda, yo lo denomino como la mayor estafa jamás ocurrida en la historia del mercado de valores, y todo realizado con un descaro propio de una mafia organizada para el saqueo sistemático de sus cuentas y el desvío de esos recursos para los negocios de sus participantes que, como no, pasaban por el ladrillo…
…..
Simplemente lo traigo a colación ya que esta empresa Multinacional Holandesa, tras muchos altibajos, político-económico-sociales, tuvo que Nacionalizarse.
En 1991 Akzo, que estaba preparando su salida de la química textil, vendió (simbólicamente) su participación (57,5 %) al abogado de los pequeños accionistas, Soler Padró.
(Recuerdo que salió en los periódicos la guasa de la venta de todas las acciones por una peseta).
……La operación fue seguida de un desembarco de políticos en el consejo de administración, del nombramiento de Rafael Español (que había hecho frente a una situación similar en la filial española de Monsanto) como presidente de La Seda y de la entrada de la Société Générale e Inversiones Ibersuizas (del grupo Abelló) en el capital, un 51 % del cual se encontraba en bolsa. En 2001 se han incorporado como socios fuertes Inversores Hemisferio (grupo Planeta), Matrust (grupo Massó) y la aseguradora Fiatec.
La España Industrial
Barcelona Traction, pasa a FECSA en 1952
En 1952 el único licitador de la
subasta pública para hacerse con
la Barcelona Traction sería una compañía recién formada, Fuerzas
Eléctricas de Cataluña S.A.(FECSA) quien, según se llegaría a decir,
adquiriría sus activos por cerca del 1 por 1.000 de su valor verdadero,
acordando compensar la deuda de la compañía
….. La Corte rechazaría la demanda belga por 15 votos a 1 en el juicio
que se haría famoso de 5 de febrero de 1970. En julio de 1974
la empresa y sus activos serían vendidos judicialmente bajo la
supervisión del Tribunal Supremo de Ontario y en agosto de 1974
la Compañía sería cancelada en el listado de la Bolsa de Londres.
Por si alguien se interesa por estas historias, consulte los enlaces. El caso de FECSA, tuvo resonancia por la adjudicación a Juan March, del negocio mediante trapicheos. Políticos.
Pegaso
la Barcelona Traction sería una compañía recién formada, Fuerzas
Eléctricas de Cataluña S.A.(FECSA) quien, según se llegaría a decir,
adquiriría sus activos por cerca del 1 por 1.000 de su valor verdadero,
acordando compensar la deuda de la compañía
….. La Corte rechazaría la demanda belga por 15 votos a 1 en el juicio
que se haría famoso de 5 de febrero de 1970. En julio de 1974
la empresa y sus activos serían vendidos judicialmente bajo la
supervisión del Tribunal Supremo de Ontario y en agosto de 1974
la Compañía sería cancelada en el listado de la Bolsa de Londres.
Por si alguien se interesa por estas historias, consulte los enlaces. El caso de FECSA, tuvo resonancia por la adjudicación a Juan March, del negocio mediante trapicheos. Políticos.
Pegaso
A partir de 1957 el declive en la construcción de vehículos deportivos, entró en una espiral de tejemanejes, despareciendo como empresa en 1994.
Y estos conocimientos de aventuras millonarias ajenas, me pusieron sobre aviso de las que constantemente tuve que torear al tratar con empresas de ramos variados. Y entre ellas merece especial mención la que nos ofreció un camión de diez toneladas de pescado congelado. Por poco nos involucró en una estafa, de la que salimos indemnes tras meses de batalla.
Y de estos miedos ahora se enterará Tere, ya que procuré dejarla siempre al margen ocultando los avatares a ella y a mis hijos. Ahora ya no tiene importancia, pues por más que lo sepa ya no lo sufrirá. jajaja

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